 Cada una de las flores descubiertas por el Dr. Bach, guardan en su esencia, un camino a recorrer, un potencial a desplegar, son las pequeñas porciones de energía vital que nos ayudaron a trascender nuestros defectos, a descubrir nuestros errores y ahondar en los pliegues de nuestra Alma.Cada esencia descubierta tiene una razón de ser, cada una de ellas velara por la alquimia de nuestras emociones. Cuando, hace un tiempo, una persona muy cercana a mi me pregunto sobre ellas, con una duda e incertidumbre abrumadoras, yo le respondi, “si tu no crees en ellas...eso no cuenta...porque ellas si creen en ti”. Todo en la Vida esta sujeto a un ciclo, y nuestro ejemplo “maestro” es la Naturaleza que nos rodea, es lo poco que conocemos de este Universo circundante que nos hace sentir tan pequeños pero al mismo tiempo tan capaces de trascender nuestras fronteras. Por eso debemos aceptar con humildad y alegría que así sea, porque en el transcurrir de los acontecimientos, iremos encontrando nuestras respuestas, iremos cumpliendo nuestro ciclo de aprendizaje como individuos. Reconocer nuestra individualidad, es reconocernos a nosotros mismos como una pequeña porción dentro de la Inmensidad, lo finito dentro de lo infinito.
Y este devenir hacia lo profundo de nuestro Ser, debemos hacerlo con el claro entendimiento de la Unidad. El Amor es un camino que no tiene ni principio ni fin, sino continuidad, para hallar en la simplicidad de la parte la complejidad del Todo. Empezar a trabajar en nosotros un cambio favorable, es comenzar a desplegar nuestras potencialidades, es darle el alimento vital a nuestro cuerpo, a nuestra mente y a nuestro espíritu.
Las esencias florales, los remedios a partir de la energía vital de las flores, son una cura para todos aquellos estados negativos, que conducen a las enfermedades psíquicas o físicas del Ser Humano, que nos alejan de nuestra meta y que no nos permiten desarrollarnos con la libertad natural de la que fuimos dotados.
a tF® Natalia González Sañudo |