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El éxito de un proceso psicoterapéutico corporal esta en lograr, que el analizado encuentre lo que necesita y vino a buscar, es una terapia natural que consiste en acompañar la persona en este viaje interior, apoyados en el encuadre justo - el establecimiento previo de las condiciones del compromiso del trabajo y de la relación terapéutica que se inicia – y en el vínculo - que se establece en el trascurso del proceso, lo que permite que la confianza se instale en la relación.
Con estos dos pilares claros, comprendidos y sentidos dentro de la relación analista/analizando se iniciaría un viaje por las carreteras de la historia de nuestras vidas, vivenciando aventuras, descubiertas, encuentros, separaciones, dolores y alegrías. Las técnicas o ejercicios corporales, propiamente dichos, son las bases necesarias para la facilitación del acceso a lo que no es posible, expresar o dar un sentido siempre teniendo presente donde queremos llegar, lo que queremos lograr, este será el destino final de nuestro viaje.
Encontrando el verdadero sentido de lo vivido, sentido y, posiblemente no expresado en aquellos entonces y momentos de nuestra historia, liberándonos para lo nuevo, para el placer que naturalmente se instala cuando asumimos el legítimo protagonismo de nuestra existencia. Vaciando el espacio ocupado por los viejos y ya tan conocidos, oxidados y repetitivos mecanismos de estar en la vida, ocuparemos este espacio que se torna disponible para lo nuevo, para el placer de sentirnos vivos y con una sensación clara de pertenencia a la humanidad.
La libertad como una realidad que esta directamente conectada con nuestra verdadera responsabilidad de ser libres y felices, con el conocimiento del derecho y del hecho de que somos poseedores de la decisión de lo que queremos y como queremos, dentro de una realidad ya no tan dura, pero como una base segura que nos permite encontrar nuestro lugar, nuestros espacios interior y exterior, nuestros verdaderos afectos y sentimientos. Valorando y, porque no, sintiendo como nuestras historias de vida nos permitieran llegar hasta aquí, reconociendo en nosotros, el gran valor de ser el mejor resultado con todo lo experenciado, vivido y sentido en nuestros entornos afectivos.
“Solo aprendemos cuando tenemos un contacto sensible con la propia experiencia. Contacto sensible es aquel que nos impacta hasta el punto que nos pone en la tarea de buscar el sentido de la situación. Aquel que nos sacude, que nos despierta. Contacto mecánico u ordinario es aquel que no genera en nosotros un movimiento interior por descubrir el sentido. Aquel que nos permite mantenernos dormidos” Heman D. Blair Claudia Silva Articulista de Esencialia
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