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En las terapias naturales, la homeopatia trabaja con metales, como por ejemplo el oro. La Tradición Occidental asocia al oro con el sol. En el planeta Tierra aparece por todas partes, si bien en algunos lugares en una proporción muy pequeña. En muchos sitios lo encontramos diluido a la décima potencia decimal, una parte en 100 millones. Las aguas del mar contienen una parte en 10 millones. El granito contiene una parte por millón. Por lo general las rocas más ricas en Acido silícico son las más ricas en oro.
Tan sólo podemos recuperar, mediante precisos métodos extractivos, una pequeña cantidad. La mayor parte sirve para "homeopatizar" la Tierra. Existen grandes depósitos de oro por descubrir en todos los continentes. El Oro es un metal entre la luz y la gravedad. Es 19 veces más pesado que el agua. Lleva en su seno los principios de luz, fluidez elástica y gravedad. Los antiguos buscaban estos principios en las sustancias terrestres para buscar información sobre la materia según se relacionaban entre ellos. Consideraban un principio de la naturaleza luminosa cósmica -Sulfur-, otro terrenal -Sal- y conectando ambos uno rítmico, medio cósmico, medio terrenal -Mercurial- En sus procedimientos alquímicos buscaban separar estos tres principios. Encontraron que en el Oro era la tarea más difícil de realizar, siendo este metal incluso más difícil de destruir que de construir. Eso expresa de forma asombrosa sus fuerzas internas de cohesión.
Las perturbaciones del proceso Oro se expresan mediante trastornos de origen cardiaco con pérdida del equilibrio psíquico y tendencia a la expansión maniaca de cara a su entorno o bien a la retracción en sí mismo, egocéntrica y depresiva. A nivel terapéutico el Oro puede tratar estos desequilibrios. Cuando en una persona son insuficientes las energías solares se manifiestan en una necesidad de luz y calor. El sujeto sufre por una carencia de LUZ INTERIOR. Está como congelado, captado por una tendencia egocéntrica. Su pensar está ciego a todo ideal y como atado a lo material, incapaz de acceder al mundo de las ideas, y a entusiasmarse por las aspiraciones de la humanidad. Los ideales más elevados le dejan frío.Su corazón es incapaz de calentarse y de amar la vida en profundidad.
La falta de un sano sentimiento de sí mismo y del gusto por la vida, la carencia de auto-estima, la melancolía, la auto-acusación sin fundamento, la angustia, le quitan toda seguridad y le impulsan a la desesperación. El "carente de sol" no se atreve a comprometerse a fondo y no se siente capaz de afrontar las tareas que le esperan. Su ojo psíquico sólo ve la mitad de las cosas."el lado oscuro de la vida". La existencia se vuelve para ellos una carga demasiado pesada. La sabiduría popular habla de un "corazón de Oro". De un "corazón cálido", lleno de benevolencia y de compasión. José Antonio Sha Heilpraktiquer
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