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Bastantes cientos de años antes de que Occidente supiera de su existencia, los taoístas chinos se tomaron el tiempo de observar los fenómenos naturales y relacionarlos con las personas (o a éstas con su entorno cotidiano y vital). De esas primeras observaciones y su constante evolución, surgió un completo método de diagnóstico global de la salud en el cuerpo humano. (Observación de la lengua, de los pulsos…).
Durante cientos de años fue un método preventivo , es decir, el acupuntor cuidaba de mantener el equilibrio necesario en el cuerpo para que la persona estuviera sana. (En sus comienzos, los “médicos” de aquel entonces sólo cobraban si la persona no enfermaba; en cuanto se manifestaba algún desequilibrio, el acupuntor no cobraba hasta que la persona sanaba). O sea, evitaba que los estados patológicos se manifestaran. Poco a poco se fueron conformando unas técnicas de praxis que han llegado hasta nuestros días en cuatro grandes ramas de actuación terapéutica: * Las agujas especiales para puntuar en zonas precisas del cuerpo, correspondientes a puntos de meridianos que surcan nuestro cuerpo físico como ríos o canales. * La moxibustión o aplicación de un “puro”incandescente de artemisa en algunos puntos concretos del cuerpo, con la intención de llevar calor a zonas u órganos que lo necesiten. * Administración de plantas o farmacopea específica para ayudar a mejorar los desequilibrios energéticos y/o orgánicos. * Las pautas dietéticas que tienen en cuenta la condición energética de la persona, extraída a través del diagnóstico de los 5 elementos así como de la observación de la lengua y los pulsos. Cualquiera de estos métodos o su combinación alternada tienen como único objetivo ayudar a sanar el organismo, o lo que para la Medicina Tradicional China significa restablecer el flujo energético en los Meridianos y reequilibrar las dos energías básicas del Universo (y por tanto, de nuestro Universo interno): el YIN (o principio femenino) y el YANG (o principio masculino). En Occidente hemos tratado de adaptar un sistema nacido para la prevención en patologías que nuestro ritmo y estilo de vida han ido cronificando. Con lo cual, los practicantes actuales de la M.T.C . no deberíamos aspirar a “curar” si por ello se entiende la desaparición total de enfermedades o sintomatologías. Sino más bien a crear en los pacientes pautas para que se vaya construyendo una actitud responsable y personal que les ayude a mantener ese equilibrio básico. Y proporcionarles, también las herramientas necesarias para su propia autorregulación. En ese aspecto y como soporte complementario, defiendo positivamente la enseñanza de ejercicios sencillos de Qi Qong terapéutico que, practicados regularmente, ayuden a la persona a restablecer un fluido correcto en todos los aspectos (físico, energético, mental…); proporcionándole así una mejor energía global y una mayor calidad de vida . Teresa Duran http://fotorecerca.com/teresaduran/
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